A menudo los autónomos tendemos a demonizar a las empresas de traducción, como si estuviesen todas cortadas por el mismo patrón. Craso error, porque al igual que no existe un único mercado y hay infinidad de profesionales, el abanico de empresas de traducción, agencias o proveedores de servicio lingüísticos (PSL) es bien amplio. Los PSL son un cliente más de nuestra cartera y trabajar con ellos presenta ventajas e inconvenientes distintos a los que puede suponer trabajar con clientes directos, ya sean empresas o particulares.
¿Qué podemos (y deberíamos) esperar de nuestra colaboración con un PSL?
Se suelen fijar las tarifas de colaboración durante las primeras tomas de contacto o antes de iniciar el primer encargo. Es importante especificar no solo el precio por palabra para cada servicio, sino también las tarifas mínimas, los recargos por urgencia o por formato y, si se acuerdan, precios progresivos por coincidencias y repeticiones, para que nadie se lleve sorpresas a la hora de facturar.
El gestor de proyectos (PM) es tu interlocutor. Es el encargado de preparar el material objeto de traducción. Pasa los documentos a un formato de edición y manipulación cómoda; te facilita los glosarios y la documentación necesaria para que las traducciones sean coherentes y puedas ejecutarlas sin problemas técnicos de formato. Es especialmente importante en los encargos voluminosos en los que interviene un equipo de lingüistas, en pos de la coherencia y la unificación terminológica.
A lo largo del proyecto el PM te ayuda a resolver las dudas y los problemas técnicos que puedan surgir de forma pertinente y con la mayor celeridad posible. Asimismo, es el encargado de supervisar y revisar tu trabajo y pasarte una valoración tras la entrega y el cierre del proyecto; un método ideal para mejorar tus habilidades y perfeccionar tu estilo.
La empresa de traducción debe efectuar los pagos en un plazo razonable: 30 días tras la fecha de entrega del trabajo (o la factura) debería de ser el plazo normal de pago, aunque entre 30 y 60 días suele ser lo habitual y, siempre que sea posible, por la vía que le indique el colaborador (lo más común y cómodo es la transferencia bancaria).
Ventajas
Al establecer los precios de antemano se agilizan los procesos. No hay necesidad de analizar textos y enviar presupuestos y una vez terminado el proyecto, o a final de mes si se trata de una colaboración continua, facturas en función del volumen y listo.
Algunos PSL te piden que trabajes con determinados programas de traducción asistida y te facilitan la memoria de traducción correspondiente. ¡Mucho ojo con hacerse responsable de lo que han traducido otros! La labor de actualización y mantenimiento de la memoria debería correr a cargo de la empresa, no de los colaboradores. Y si quieren que te encargues de ello, hay que cobrarlo, al ser un servicio añadido.
La revisión de tu trabajo y la posterior valoración del gestor de proyectos son excelentes vías para perfeccionar tu estilo y mejorar día a día. Esta es una de las grandes ventajas. Ahora bien, es común, ya sea por las prisas, o simplemente porque no se realiza una revisión o un control de calidad (QA) exhaustivo, que no tengas ningún retorno. Una verdadera lástima. Debes revisar a fondo tu trabajo antes de entregarlo, por supuesto, pero las valoraciones posteriores son cruciales para pulir y perfeccionar tu estilo.
Si la empresa está contenta con tu trabajo repetirá y se iniciará una colaboración con mayor o menor recurrencia y puede pasar a convertirse en un cliente fiel. Con la comodidad y tranquilidad que eso supone. Ahora bien, bajo ningún concepto debes pasar a convertirte en fiador de la empresa de traducción. Si el cliente final no le paga, es problema suyo. Debes cobrar en los plazos acordados todos tus servicios prestados.
Para los profesionales tímidos, los poco acostumbrados a venderse o a tratar con empresarios de distintos sectores, puede suponer un gran alivio ahorrarse la labor de prospección. La empresa de traducción es la encargada de realizar las labores de prospección y marketing con los clientes (grandes corporaciones, pero también pymes, organismos públicos, etcétera, etcétera –la lista es bien larga).
Inconvenientes
En cuanto a lo que los inconvenientes se refiere, uno de los principales es su carácter de intermediario. No interactúas con el cliente final, se pueden perder matices por el camino y la resolución de dudas se puede demorar.
También puedes encontrarte con que, de la noche al día, la empresa cambie sus políticas de pago y pasen a pagarte a 90 días en vez de a 30 o 60, o que tu interlocutor haya desaparecido. Algunos PM incluso tienen la mala costumbre de intentar pasarte las patatas calientes del cliente o del proyecto directamente a ti, cuando lidiar con el descontento o los problemas debe ser su cometido y no el tuyo (para algo son los gestores del proyecto). O que intentan obtener por el mismo precio servicios extras. Y finalmente, las tarifas, que son más bajas que las que se cobra a un cliente directo.
Sea como sea, es un tipo de cliente más y la colaboración tiene que beneficiar a ambas partes. Lo ideal es instaurar un diálogo de tú a tú y establecer una relación basada en la confianza y el respeto mutuo. No hay que dejarse imponer pautas de trabajo, ni tarifas, ni condiciones sin antes negociarlas. A fin de cuentas, por eso eres un autónomo, porque quieres tener las riendas de tu pequeño negocio y decidir en cada momento con quién quieres colaborar. Y tampoco hay que tener miedo a decir no cuando estás abrumado de trabajo o sabes que no estás calificado para el encargo que te proponen. Es una señal de profesionalidad y de respeto por tu oficio, pero también demuestra que te preocupas por tu cliente.
Fotos de Bast y Octavio Lopez, vía Creative Commons.
4 comments
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Fernando Cuñado
06/03/2012 at 17:36 (UTC 2) Link to this comment
Hola Martine:
Muy interesante y oportuna esta serie de artículos sobre clientes de traducción. Me quedo con una frase tuya: “Sea como sea, es un tipo de cliente más”. Algunos traductores piensan que es el único tipo de cliente que existe. Tal vez esa percepción de la limitación del mercado unida a algunas malas experiencias sean las culpables de la imagen distorsionada que hay de las agencias de traducción entre algunos freelance. Mi impresión particular, sin embargo, es bastante positiva. Mi mujer y yo trabajamos principalmente con clientes directos y, tan solo, con 2-3 agencias que aceptan nuestros precios. Nuestra colaboración se ha basado, desde el principio, en el respeto mutuo y en la valoración de nuestro trabajo. A cambio, hemos recibido buenas tarifas y hemos aprendido mucho trabajando con ellos en proyectos muy interesantes a los que no habríamos accedido individualmente, por su volumen y complejidad.
En fin, que son un cliente muy interesante al que hay que aproximarse con algo de cautela y haciéndonos valer. Pero la colaboración puede ser muy enriquecedora.
Saludos,
Fernando.
Martine
13/03/2012 at 11:29 (UTC 2) Link to this comment
Hola, Fernando:
Gracias por tu comentario. Yo también creo que una de las claves del éxito de cualquier colaboración, sea cual sea el cliente, es el respeto mutuo. Si las condiciones de un trabajo no te convencen, no te gustan o no te compensan, siempre puedes decir que no te interesa.
A veces da la sensación de que solo se pueda optar a un tipo de clientes muy concreto y tenemos la suerte de tener el mundo entero a nuestra disposición.
Saludos.
Martine
NARTRAN
08/05/2012 at 12:01 (UTC 2) Link to this comment
Al final como en todo negocio lo más importante es la seriedad y el respecto al trabajo de los profesionales. Si estas cosas se cumplen el PSL será más competitivo, se traducirá en un mejor servicio al cliente y seguirá creciendo, y con él sus proveedores (traductores).
Pablo
08/05/2012 at 12:02 (UTC 2) Link to this comment
Lo que falla en muchas empresas es la interlocución con el cliente que produce pérdidas de información imprescindible para que los traductores hagan correctamente su trabajo.
12 secretos sobre los traductores autónomos « El traductor en la sombra
11/04/2012 at 13:25 (UTC 2) Link to this comment
[...] como enlace entre el traductor y el cliente final. Martine Fernández Castaner también dedicó una entrada a este tipo de clientes en su [...]
«¿Cómo empezar?» La pregunta del millón | No disparen al traductor
28/05/2012 at 11:46 (UTC 2) Link to this comment
[...] o empresas/agencias de traducción. En el blog de Martine Fernández podéis leer una serie de entradas excelentes sobre el [...]