La bitácora de Martine

El silencio

Qué angustioso llega a resultar el silencio. Te esfuerzas en ofrecer un servicio con valor añadido, pones a punto una estrategia de marketing y durante semanas no obtienes ninguna respuesta. El silencio puede llegar a carcomerte, porque te asaltan mil dudas, ¿Tu idea es buena? ¿Tus servicios son atractivos? ¿Te diriges al público objetivo adecuado? ¿Eres un buen profesional? ¿A qué se debe este silencio? ¿Qué errores estás cometiendo? Cuando el derrotismo aflora, lo mejor es exponer tus preocupaciones a personas de confianza con quienes compartes profesión, proyectos y visión. Seguramente se habrán enfrentado a la misma situación en algún momento de su carrera.

El silencio | Martine Fernández CastanerEstas charlas terapéuticas son tremendamente positivas: consiguen ahuyentar los nubarrones negros. Además, bien conducidas, agudizan el ingenio, ya que contrastas metodologías de trabajo y estrategias de promoción. Incluso pueden surgir nuevas sinergias y colaboraciones. Pero lo más maravilloso es que suelen marcar un punto de inflexión. Tras un encuentro en el que recargas pilas, sin saber por qué, empiezas a recibir respuestas. De clientes potenciales que por fin se deciden a contratar tus servicios, de personas que te hacen comentarios positivos por el contenido que compartes en las redes sociales y en tu boletín, de clientes que te agradecen tu atención y te felicitan por trabajos entregados o recomiendan tus servicios, etc.

Entonces, llegas a la conclusión de que tu estrategia está bien enfocada y que vas por buen camino. Eso sí, das unos retoques y sigues pensando en nuevas ideas para seguir mejorando. ¿Cuántos meses han pasado desde que hiciste un primer contacto hasta obtener un resultado? Hay que armarse de paciencia y ser muy constante. No dejes de avanzar.

Foto: Martine Fernández Castaner. Delta del Llobregat, 2012.

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