May 07

El teléfono, ese gran olvidado

Muchos traductores, principalmente porque nos sentimos más cómodos con la comunicación escrita, pero en gran medida también por timidez, rehuimos del teléfono y no explotamos su uso con la frecuencia que deberíamos. Sin embargo, es una poderosa herramienta de comunicación en nuestro trabajo muy útil y que presenta ventajas nada desdeñables frente a los correos electrónicos.

Cuándo utilizar el teléfono

El teléfono, ese gran olvidadoEs muy positivo contactar a un cliente, especialmente si es alguien con quién no hemos trabajado nunca antes, para solicitarle información detallada sobre el proyecto antes de realizar un presupuesto. Conseguiremos recabar información muy valiosa, tanto objetiva como subjetiva, orientarle y asesorarle y demostrarle nuestra profesionalidad. Si sintonizamos por teléfono, tenemos muchas posibilidades de que se decanten por nuestros servicios. El correo electrónico es frío y bastante impersonal; perdemos la instauración de un diálogo, la fluidez, los detalles y las sutilezas que podemos percibir al oír la voz de nuestro interlocutor. Y en pocos minutos podemos conseguir explicar nuestra metodología de trabajo, incluso nuestra filosofía, y destacar las claras ventajas que presenta optar por nuestros servicios.

Una vez enviada la propuesta y pasado un lapso de tiempo prudente, es bueno contactar al cliente para hacer el seguimiento del presupuesto enviado. Tenemos tendencia (yo por lo menos) a asociar el silencio de un cliente a un descarte de nuestra propuesta, pero no siempre es el caso. Demostrar al cliente que su proyecto sigue presente en nuestra mente y nuestra planificación es positivo, tanto si se concreta o no el encargo. En caso de descarte podremos saber qué motivos le han llevado a no decantarse por nuestra propuesta (plazo, precio, condiciones de pago, prestaciones, etc.) y si aún no se ha decidido y se lo está pensando, podemos conseguir que se decante a nuestro favor, al demostrarle nuestra implicación e interés real.

Hay profesionales que utilizan también el teléfono para llevar a cabo labores de prospección. Hacer llamadas frías es todo un arte que requiere mucho entrenamiento y una cierta dosis de descaro, pero pueden obtenerse resultados. Los expertos en el tema recomiendan tener un guión escrito al lado para no quedarse en blanco.

Llamar también es muy práctico para no desesperarse ante el silencio de nuestro interlocutor. Hay personas que reciben cien o más mensajes a diario y puede ser que nuestra petición, solicitud o duda, pase totalmente inadvertida ante el alud de correo. Con una llamada breve podremos pasar a la acción y quitarnos esa preocupación de la cabeza. Si necesitamos resolver una duda urgente, una confirmación rápida o reclamar una factura vencida, optemos por el teléfono; es lo más práctico y efectivo.

También es bueno descolgar y hacer una llamadita para concretar una reunión o concertar una cita con un cliente. La desvirtualización, siempre que sea posible, es muy positiva para afianzar una relación, ya que aprendemos a conocer mejor a nuestro interlocutor y encontramos afinidades que van más allá de la relación profesional. ¿Acaso no trabajáis más a gusto con los clientes con quién habéis intercambiado conversaciones telefónicas o que conocéis en persona? El correo electrónico, por mucho que conozcamos a nuestro interlocutor, siempre será más frío e impersonal que una conversación.

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Foto de Givepeasachance, vía Creative Commons

Apr 24

Reflexiones tras la mesa redonda sobre traducción e interpretación jurada

El sábado 21 de abril se celebró en Barcelona la mesa redonda de traducción e interpretación jurada, organizada por APTIC en la preciosa Casa Golferichs. Contamos con la presencia de Roberto Mayoral, Josep Peñarroja y Fernando Gascón, tres traductores jurados con una dilatada experiencia y muy implicados en el reconocimiento de nuestra profesión. La mesa redonda la moderó nuestra incombustible Maya Busqué, que también es traductora jurada.

Mesa redonda sobre traducción e interpretación jurada | APTIC

El debate

Josep Peñarroja, presidente de ATIJC, nos dio una lección de historia y repasó la evolución de la profesión, desde su nacimiento en los puertos a raíz del comercio con otros países, hasta prácticamente la actualidad. Destacó que la legislación apenas menciona y aún menos regula la figura del traductor y el intérprete jurado, a pesar de las reformas y actualizaciones que se han ido implantando, y que no existe ninguna regulación ni normativa clara que nos ayude a definir mejor el ejercicio diario de nuestra profesión.

Roberto Mayoral, catedrático de la Universidad de Granada y traductor jurado desde 1985, abordó la situación actual en la que nos encontramos. El eje central de los intercambios comerciales mundiales se está desplazando hacia Asia, han aparecido nuevos actores en escena que, junto con la coyuntura económica actual y el hecho que los servicios a tribunales, juzgados y determinados organismos, como la policía, hayan sido objeto de contratas, está provocando una disminución de las tarifas, ya que los precios tienden a igualarse a los de las traducciones normales.

Fernando Gascón, abogado y traductor, vicepresidente de APTIJ, equiparó la situación de los intérpretes judiciales a un territorio comanche. Ante la ausencia de regulación de los intérpretes freelance que intervienen en los juicios y las irregularidades que se llegaban a producir, la creación de EULITA, la asociación de traductores e intérpretes legales europea, y la implicación de la Unión Europea, trae aires de cambios. En 2013 los Estados Miembros van a tener que transponer a su legislación la directiva 2010/64/UE relativa  al  derecho  a  interpretación  y  a  traducción  en  los  procesos  penales. En su bitácora, El Gascón Jurado, podéis leer numerosos artículos relacionados con este tema, por lo que no voy a entrar en detalles.

Los tres ponentes afirmaron con mayor o menor derrotismo, que se han producido muchos cambios y que son tiempos difíciles. Ahora bien, quiero quedarme con unas palabras de Fernando Gascón: si bien el panorama es duro, nos estamos moviendo. Hay nuevas generaciones de traductores e intérpretes que están empujando para cambiar las cosas. Y creo que esa es la actitud a adoptar y la dirección en la que hay que ir.

El asociacionismo y la diferenciación son clave

Desde hace unos años, se ha multiplicado el número de asociaciones, algunas generalistas, de ámbito local o estatal, otras de un colectivo específico: APTIC, Asetrad, la Xarxa, EIZIE, APTIJ, ATIJC, AGPTI en España son algunos ejemplos (la lista no es exhaustiva); la red Vértice, que reúne a la mayoría de asociaciones españolas y algunas argentinas; Eulita, a escala europea; la FIT a escala mundial. Más que nunca, las asociaciones aúnan sus recursos, esfuerzos y energía para luchar conjuntamente para que nuestra profesión se reconozca, se respete y se valore y adquiera la dimensión y la visibilidad pública que se merece. Si bien es cierto que las empresas miran de recortar las partidas dedicada a las traducciones, para determinados documentos deberán seguir contando con los servicios de los traductores y los intérpretes jurados.

Es primordial tener claro tener claro qué ofrecemos y ser selectivos. Debemos definir claramente nuestro segmento o segmentos de mercado, los clientes a quienes queremos ofrecer nuestros servicios y las especialidades en que queremos concentrar nuestra actividad y hacer ver a nuestra clientela qué valor añadido le aportamos frente a nuestros competidores. Los tiempos en que los clientes acudían a nosotros sin tener que hacer prácticamente ninguna labor de prospección o con un esfuerzo mínimo se han terminado y nunca volverán. Podemos seguir malgastando nuestra energía en quejas y lamentos o canalizar nuestros esfuerzos en agudizar el ingenio e implantar una estrategia para encontrar a los clientes que valoren nuestros servicios.

 

Foto de los ponentes de la mesa redonda, de Lorenzo Borghini

Apr 10

Tipología de clientes (3): los clientes directos

Como comenté en entradas anteriores (1) y (2) un profesional freelance puede incorporar a su cartera de clientes empresas de traducción pero también puede colaborar con clientes directos o finales. Sea cual sea nuestra especialización, estos pueden ser empresas privadas, administraciones públicas o entidades sin ánimo de lucro.

Características de la colaboración con un cliente directo

tipología de clientes (3): los clientes directosLa principal diferencia de la colaboración con un cliente directo frente a la que establecemos con las empresas de traducción es la ausencia de intermediarios, por lo que deberemos asumir todas las etapas del proceso antes, durante y tras la entrega.

No demos nada por supuesto: muchos clientes directos desconocen en qué consiste nuestro trabajo o no saben exactamente qué necesitan. Un buen profesional incluye en sus servicios una buena dosis de asesoramiento. Por lo tanto, antes de elaborar el presupuesto, debemos definir bien el encargo y realizar una serie de preguntas al cliente:

  • textos a tratar
  • formato
  • lengua(s) de llegada
  • uso (interno/externo)
  • público objetivo
  • documentación corporativa (traducciones previas, glosarios, manuales de estilo, fuentes documentales, etc.)
  • plazo de recepción y entrega

Tras analizar estos datos, seremos capaces de determinar qué servicio necesita y plasmarlo en el presupuesto correspondiente. En el presupuesto deben incluirse todos los detalles de cada prestación ofrecida, el coste total, el plazo de entrega y las condiciones de pago. A diferencia de las agencias, en la mayoría de los casos seremos nosotros quienes determinemos el plazo de pago (a la entrega, a 30 días de la fecha de la entrega). Recomiendo, especialmente si es un cliente nuevo, pedir una provisión de fondos del 50% al confirmar el encargo y que el cliente firme el presupuesto.

El tiempo es oro: es preferible concentrar dudas y comentarios en un solo correo e incluso a veces es mejor una llamada. No debemos perder de vista que el cliente suele ser una persona muy ocupada, con un gran volumen de correos y asuntos que gestionar a diario y no siempre tendrá tiempo para nosotros. Id al grano, os lo agradecerá. Somos nosotros los profesionales, por lo que es preferible plantear soluciones y alternativas frente a las dudas que puedan surgir.

Especialmente si el proyecto es largo, es positivo (sobre todo cuando tenemos la suerte de no tener dudas para consultar) mantener informado al cliente del avance del trabajo. Basta un mensaje breve: el cliente estará contento de recibir noticias nuestras y podrá seguir la evolución del proyecto.

Ventajas

Indudablemente, el trato directo. El hecho de no tener que pasar por intermediarios es lo mejor. Conlleva sus responsabilidades, porque nos hacemos cargo de absolutamente todo, pero dialogar con el cliente, conocer de primera mano sus inquietudes y sus anhelos te permite dar lo mejor de ti mismo. Y cuando te felicitan por un trabajo bien hecho, la alegría es mayor.

La relación de profesional a profesional. Una vez se han acordado las condiciones del encargo, todo suele ir como la seda: el cliente confía en ti y se fía totalmente de tu criterio.

Las tarifas, más altas que las que cobramos a las agencias. No somos un eslabón de una cadena, ofrecemos un servicio completo y el precio será consecuentemente más elevado (el tiempo invertido siempre es superior).

Libertad de organización y uso de herramientas. Por lo general, con los clientes directos somos nosotros quiénes decidimos qué programas y tecnologías utilizamos para trabajar. La única premisa es devolverle al cliente la documentación en el formato y en los plazos acordados.

Inconvenientes

La atomización por departamentos: a veces nuestro interlocutor no es quién posee el poder de decisión final en lo que concierne al desarrollo del proyecto, los plazos de entrega y el pago. Por lo que el interlocutor inicial puede convertirse en dos o tres interlocutores según lo que necesitemos. Esto ocurre especialmente en las multinacionales y los organismos públicos. Las decisiones pueden demorarse un poco sin que los plazos de entrega cambien y hay que amoldarse. O un trabajo para el que teníamos supuesta luz verde se demora unos meses. En cada departamento debemos saber quién es la persona a quién dirigirse

El silencio. Recordad, el cliente suele ser una persona muy ocupada, con un gran volumen de correos y asuntos que gestionar a diario y no siempre tendrá tiempo para nosotros, y puede llegar a producirse un silencio absoluto por su parte ante nuestros correos. Una llamada lo resuelve todo y nos evita quebraderos de cabeza y nervios innecesarios. Más vale descolgar el teléfono para resolver una duda concreta y cumplir con la entrega o para confirmar la recepción de los documentos.

La morosidad. Para nosotros los traductores es más fácil recabar datos sobre la reputación de las agencias de traducción, pero con los clientes directos puede ser complicado conseguir información sobre la salud económica y la solvencia de las empresas. Podemos aplicar una serie de pautas para prevenir la morosidad e iniciar las colaboraciones con buen pie.

Para terminar, quiero hacer mención especial de una situación en la que podemos encontrarnos tarde o temprano con los clientes directos: las colaboraciones suelen iniciarse con un servicio en el que intervienen nuestras combinaciones de idiomas. Ante un servicio altamente satisfactorio, puede ocurrir que el cliente nos solicite servicios complementarios que no podemos gestionar nosotros directamente, ya sea un servicio distinto o el mismo servicio pero en otras combinaciones de idiomas. En este caso, podemos hacer dos cosas: gestionar nosotros mismo el encargo, con lo que pasaremos a asumir tareas de coordinación, o pasarle a nuestro cliente los datos de colegas en los que confiamos. Pero este es un tema que trataré más adelante.

Mar 27

Quemando etapas

«Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente»

Lewis Carrol

La primavera no podría haber empezado con más fuerza. El martes pasado en 4Visions cruzamos una meta, al ganar el I concurso para emprendedores Craft-EFM. Una meta que nos llevará a nuevos desafíos de los que vamos a seguir aprendiendo.

Una semana después, sigo eufórica. Me ilusiona muchísimo que se le reconozca la vialidad a este proyecto, que nació de una necesidad propia. Pero la alegría no se limita al hecho de ver premiado nuestro esfuerzo y nuestra dedicación. Es también un reconocimiento al emprendimiento en el sector de la traducción. Me gustaría que sirviese de ejemplo al colectivo de lingüistas, a los traductores en particular, de que cada uno puede tomar las riendas de su vida y encaminarla hacia dónde quiera.

No es fácil; hay que trabajar mucho, muchísimo, ser constante y perseverante, no desfallecer ante las dificultades y tener mucha fe en tu visión y tus principios; sin obcecarte, siendo muy consciente del entorno en el que te mueves, pero sin perder de vista tus objetivos y conservando ese punto de inconformismo que ayuda a superar las adversidades a diario.

Asier, Irene, Pilar y Ricard son mis compañeros de aventura en 4Visions; pero no son los únicos que me inspiran. Cada día aprendo de las experiencias y las vivencias, profesionales y personales, de amigos y familiares, de la fortaleza con la que se enfrentan a los obstáculos que les van surgiendo por el camino.

Mar 13

A contracorriente

Existen, están ahí. Muchos permanecen silenciosos ante la avalancha de opiniones, discursos y mensajes de tono más bien fatalista que irrumpen a diario en bitácoras, perfiles en las redes sociales, conversaciones. Otros intentan hacer oír su voz entre tanto ruido.

Muchos pensarán que este grupo –que algunos consideran elitista y prepotente– son profesionales veteranos, que llevan años desempeñando su oficio; pero también hay algunos que hace relativamente poco que se han subido al carro del colectivo autónomo.

Todos, cada uno a su manera, luchan a diario por hacerse respetar y demostrar que desempeñan un trabajo excelente. Defienden el buen oficio y las buenas prácticas profesionales. Se esfuerzan en intentar trasmitir a quién quiera aguzar las orejas que existen otros caminos, otras vías por explorar y otras maneras de actuar.

Dignidad, respeto por su propio trabajo, pero también por el de los demás. Cada batalla que ganan es un gran motivo de orgullo para ellos, y no reparan en anunciarlo para que sobresalgan mensajes positivos. No envidian a los que están por encima; al contrario, su éxito les alienta a perfeccionarse, les anima porque comprueban que existen historias felices, conseguidas a base de tesón y un arduo trabajo. Se puede ir a contracorriente.

Núria, Alice, Pilar, Ricard, Jose Luis, Paola, Meritxell, Maya, Asun, Marta, Susanne, Irene, Montse,  Ainara, Martine, Frederic, Neus y muchos más que estáis ahí, silenciosos, gracias por mostrarme cuál es el camino que tengo que seguir.

Mar 06

Tipología de clientes (2): la empresa de traducción

A menudo los autónomos tendemos a demonizar a las empresas de traducción, como si estuviesen todas cortadas por el mismo patrón. Craso error, porque al igual que no existe un único mercado y hay infinidad de profesionales, el abanico de empresas de traducción, agencias o proveedores de servicio lingüísticos (PSL) es bien amplio. Los PSL son un cliente más de nuestra cartera y trabajar con ellos presenta ventajas e inconvenientes distintos a los que puede suponer trabajar con clientes directos, ya sean empresas o particulares.

¿Qué podemos (y deberíamos) esperar de nuestra colaboración con un PSL?

¿Qué podemos (y deberíamos) esperar de nuestra colaboración con un PSL?Se suelen fijar las tarifas de colaboración durante las primeras tomas de contacto o antes de iniciar el primer encargo. Es importante especificar no solo el precio por palabra para cada servicio, sino también las tarifas mínimas, los recargos por urgencia o por formato y, si se acuerdan, precios progresivos por coincidencias y repeticiones, para que nadie se lleve sorpresas a la hora de facturar.

El gestor de proyectos (PM) es tu interlocutor. Es el encargado de preparar el material objeto de traducción. Pasa los documentos a un formato de edición y manipulación cómoda; te facilita los glosarios y la documentación necesaria para que las traducciones sean coherentes y puedas ejecutarlas sin problemas técnicos de formato. Es especialmente importante en los encargos voluminosos en los que interviene un equipo de lingüistas, en pos de la coherencia y la unificación terminológica.

A lo largo del proyecto el PM te ayuda a resolver las dudas y los problemas técnicos que puedan surgir de forma pertinente y con la mayor celeridad posible. Asimismo, es el encargado de supervisar y revisar tu trabajo y pasarte una valoración tras la entrega y el cierre del proyecto; un método ideal para mejorar tus habilidades y perfeccionar tu estilo.

La empresa de traducción debe efectuar los pagos en un plazo razonable: 30 días tras la fecha de entrega del trabajo (o la factura) debería de ser el plazo normal de pago, aunque entre 30 y 60 días suele ser lo habitual y, siempre que sea posible, por la vía que le indique el colaborador (lo más común y cómodo es la transferencia bancaria).

Ventajas

Al establecer los precios de antemano se agilizan los procesos. No hay necesidad de analizar textos y enviar presupuestos y una vez terminado el proyecto, o a final de mes si se trata de una colaboración continua, facturas en función del volumen y listo.

Algunos PSL te piden que trabajes con determinados programas de traducción asistida y te facilitan la memoria de traducción correspondiente. ¡Mucho ojo con hacerse responsable de lo que han traducido otros! La labor de actualización y mantenimiento de la memoria debería correr a cargo de la empresa, no de los colaboradores. Y si quieren que te encargues de ello, hay que cobrarlo, al ser un servicio añadido.

La revisión de tu trabajo y la posterior valoración del gestor de proyectos son excelentes vías para perfeccionar tu estilo y mejorar día a día. Esta es una de las grandes ventajas. Ahora bien, es común, ya sea por las prisas, o simplemente porque no se realiza una revisión o un control de calidad (QA) exhaustivo, que no tengas ningún retorno. Una verdadera lástima. Debes revisar a fondo tu trabajo antes de entregarlo, por supuesto, pero las valoraciones posteriores son cruciales para pulir y perfeccionar tu estilo.

Si la empresa está contenta con tu trabajo repetirá y se iniciará una colaboración con mayor o menor recurrencia y puede pasar a convertirse en un cliente fiel. Con la comodidad y tranquilidad que eso supone. Ahora bien, bajo ningún concepto debes pasar a convertirte en fiador de la empresa de traducción. Si el cliente final no le paga, es problema suyo. Debes cobrar en los plazos acordados todos tus servicios prestados.

Para los profesionales tímidos, los poco acostumbrados a venderse o a tratar con empresarios de distintos sectores, puede suponer un gran alivio ahorrarse la labor de prospección. La empresa de traducción es la encargada de realizar las labores de prospección y marketing con los clientes (grandes corporaciones, pero también pymes, organismos públicos, etcétera, etcétera –la lista es bien larga).

Inconvenientes

En cuanto a lo que los inconvenientes se refiere, uno de los principales es su carácter de intermediario. No interactúas con el cliente final, se pueden perder matices por el camino y la resolución de dudas se puede demorar.

También puedes encontrarte con que, de la noche al día, la empresa cambie sus políticas de pago y pasen a pagarte a 90 días en vez de a 30 o 60, o que tu interlocutor haya desaparecido. Algunos PM incluso tienen la mala costumbre de intentar pasarte las patatas calientes del cliente o del proyecto directamente a ti, cuando lidiar con el descontento o los problemas debe ser su cometido y no el tuyo (para algo son los gestores del proyecto). O que intentan obtener por el mismo precio servicios extras. Y finalmente, las tarifas, que son más bajas que las que se cobra a un cliente directo.

Encajada de manosSea como sea, es un tipo de cliente más y la colaboración tiene que beneficiar a ambas partes. Lo ideal es instaurar un diálogo de tú a tú y establecer una relación basada en la confianza y el respeto mutuo. No hay que dejarse imponer pautas de trabajo, ni tarifas, ni condiciones sin antes negociarlas. A fin de cuentas, por eso eres un autónomo, porque quieres tener las riendas de tu pequeño negocio y decidir en cada momento con quién quieres colaborar. Y tampoco hay que tener miedo a decir no cuando estás abrumado de trabajo o sabes que no estás calificado para el encargo que te proponen. Es una señal de profesionalidad y de respeto por tu oficio, pero también demuestra que te preocupas por tu cliente.

Fotos de Bast y Octavio Lopez, vía Creative Commons.

Feb 20

Tipología de clientes (1): introducción

A lo largo de su carrera, un profesional freelance puede tratar con diferentes tipos de clientes. Desde las agencias o empresas de traducción, también conocidos bajo el nombre de proveedores de servicios lingüísticos (PSL), editoriales, estudios de grabación, empresas, organismos públicos, entidades sin ánimo de lucro, agencias de comunicación… El abanico de clientes con los que podemos trabajar es muy amplio, si bien podemos dividirlos en directos e intermediarios.

Hablaré de las principales diferencias que supone colaborar con un intermediario o con un cliente directo, centrándome, en lo que a los segundos concierne, en el trato con empresas privadas, administraciones públicas y entidades sin ánimo de lucro. Veremos, para cada uno de ellos, cómo se enfoca el trabajo, las etapas y las prestaciones que se incluyen y las ventajas y los inconvenientes que presenta cada tipo de colaboración. Acabaré con un pequeño sondeo, para conocer vuestras opiniones al respeto.

Feb 08

De la idea al desarrollo: emulando al cuarteto de The Big Bang Theory

De las propias necesidades surgen ideas que con ilusión y tesón pueden convertirse en proyectos reales. ¿Quién mejor que uno mismo para saber qué necesita exactamente? Así surgió 4Visions Manager. Mis socios y yo queríamos una aplicación para gestionar todas las facetas de nuestros respectivos negocios: los proyectos, los contactos, la facturación y la planificación. Ya ha pasado más de un año desde que surgió la idea.

Han surgido muchos contratiempos por el camino que nos han obligado a replantear conceptos de base y la planificación inicial y que nos han llevado a una reorganización y la incorporación de un nuevo socio al equipo, pero hemos aprendido muchísimo, especialmente de los errores que hemos cometido, y la experiencia está siendo muy enriquecedora. De hecho estoy convencida de que ese punto de inconsciencia e insensatez inicial es el que nos ha permitido sacar adelante nuestra aplicación. ¿Qué sería la vida sin un punto de locura y la espontaneidad?

Estas son, generalizando mucho, las etapas por las que hemos pasado, ¡y las que quedan!

  • Generación de la idea
  • Formación del equipo emprendedor y el equipo de trabajo
  • Definición de las características del proyecto o producto
  • Distribución de las tareas que desempeñará cada uno
  • Desarrollo del plan de empresa
  • Planificación de las etapas: creación, desarrollo, beta, versión 1.0, comercialización, mejoras y futuros desarrollos
  • Creación y desarrollo de la aplicación
  • Formación de un equipo de betatesters
  • Seguimiento, solución de errores e implantación de mejoras
  • Comercialización
  • Reorganización constante

Visto así, parece fácil. Y para el cuarteto de The Big Bang Theory, aún lo es más. En el episodio 12 de la temporada 4 a Leonard le surge una idea: crear una aplicación para móviles para resolver ecuaciones diferenciales. Tras contrastarla con Sheldon, Raj y Howard, deciden desarrollarla.

Por supuesto, la realidad dista mucho de lo que ocurre en el episodio, sobre todo en lo que a tempos se refiere, pero en apenas 30 minutos podemos hacernos una idea de todo el proceso, desde que surge la idea hasta que se está a punto de comercializar la aplicación. Y todo a ritmo de carcajadas, que siempre vienen bien. Ricard, Pilar, Irene y Asier, va por vosotros.

¡Disfrutad del vídeo!

 

Jan 31

Sigamos pedaleando

Sigamos pedaleandoRicard Sierra, mi amigo y socio en el desarrollo de 4Visions manager, que representa para mí un modelo en el que inspirarse, suele decir frases que me sirven de aliento cuando todo se tuerce. «Cuando uno está en una cuesta, debe pedalear con fuerza para subirla». En ello estamos, pero últimamente parece que el barrizal me hace caer una y otra vez y no hay manera de dar la cuesta subida.

Para mí, y somos varios en compartir esta filosofía, el precio no puede ser el único baremo en el que basar los servicios de traducción, las revisiones deben hacerse a conciencia y tampoco se puede apretar las clavijas a los colaboradores para conservar el margen de beneficio y que el negocio sea viable. Muchos creemos que es muy importante que los traductores y correctores cobren buenas tarifas, por varios motivos: trabajarán a gusto con nosotros, podrán dedicarse a fondo al proyecto que les hemos asignado y la traducción o corrección obtenida será de buena calidad. Se establecerá una relación de respeto mutuo y auténtica colaboración. Ojo, con eso no quiero decir que un profesional que cobra un precio más ajustado no puede desempañar un trabajo de calidad; pero las prisas nunca ayudan y coger varios encargos a la vez para que cuadren las cuentas a final de mes tampoco.

Me esfuerzo en intentar hacer ver esta filosofía de trabajo a cada cliente directo potencial que me contacta. Algunos lo entienden y están dispuestos a pagar las tarifas que les propongo; supongo que porque les genera confianza el proceso de trabajo, la atención que reciben y la profesionalidad de mi equipo de trabajo. Pero para otros muchos, al final el precio es lo que hace decantar la balanza.

La semana pasada fue especialmente decepcionante comprobar cómo un proyecto que me hacía mucha ilusión coordinar se ha ido al traste porque, a pesar de que la persona que lo  gestiona quería trabajar conmigo, desde el departamento de finanzas le han hecho decantarse por la oferta más barata. Y me entristece aún más porque si las traducciones no suenan naturales y hay faltas de ortografía, la imagen y la reputación de la entidad se pueden ver seriamente dañadas y no conseguirá el cometido que se han marcado.

Sigo creyendo que es posible actuar de otra manera, que mi filosofía, mi enfoque del negocio y la profesión es la correcta, pero también he de reconocer que a veces es muy desalentador el panorama al interior de nuestras fronteras. No quedará otra opción pues que emigrar virtualmente a otros destinos e ir en busca de nuevos horizontes y nuevos clientes que compartan mi visión y estén dispuestos a darme una oportunidad a un precio digno para todas las personas que hacen posible que cada proyecto vea la luz y la clientela esté satisfecha.

Seguiré pues pedaleando, a ver si consigo visualizar la cima.

Foto: the cyclist, de François Schnell

Jan 24

Ética profesional versus bolsillo

Tener ética profesional es decir no a un encargo si sabes que no eres la persona capacitada para llevarlo a cabo. Mal le pese al bolsillo.

En ocasiones ocurre: se pone en contacto contigo un cliente o un compañero que te ofrece un trabajo que o bien no entra dentro de tu especialidad, o bien no es en tu combinación de idiomas. Ante una situación así podemos reaccionar de varias maneras.

Podemos simplemente decir que no estamos capacitados para desempeñar esa labor pero también podemos ir un paso más allá y facilitarle a esa persona la tarea de encontrar a otro profesional. Rehusar un encargo es una señal de profesionalidad. En estos casos no está de más subrayar que anteponemos la calidad del trabajo a nuestra propia economía y que queremos proteger la reputación del cliente, pero también la nuestra.

Si además ofrecemos una alternativa y le facilitamos al cliente los datos de contacto del candidato ideal para desempeñar ese trabajo, en caso de conocerlo, el cliente nos lo agradecerá. No deja de ser una manera de contentar a todo el mundo: nuestra conciencia, el cliente y el colega a quién recomendamos. Seguro que ambos se acordarán de nosotros en futuras ocasiones, cuando surja un proyecto para el que sí cumplimos el perfil.

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